Big Data: privacidad, ética y el valor de los datos

Por Guillermo Arlés Monterde En Transformación Digital septiembre 19, 2018

Big Data

Creo, sinceramente, que los temas que se tratan a continuación serán eternamente sometidos a debate. Así que, me encantaría que este artículo generará un debate donde se enriqueciera el texto con diferentes puntos de vista y se creara un hilo para recuperar, (y abrazarnos a él) si ocurriera, en un futuro, lo que escribo en las últimas líneas de este post 🙂

Me gustaría comenzar como punto de partida planteando la siguiente pregunta:

Big Data:  ¿qué es la privacidad?

Personalmente creo que la gran mayoría de personas no saben todo lo que implica el término privacidad en Internet. El concepto propio de lo que es nuestro y privado está claro. El problema viene cuando existe diferencia y choque entre esos conceptos. La privacidad es un diferencial cultural. Lo que en una zona del mundo es privado, puede que en otra no lo sea o no tenga el valor equivalente. Es cuestión de actitudes.

En la actualidad una “actitud” muy extendida es que, si quieres privacidad debes sacrificar aspectos tan básicos y necesarios como comodidad o seguridad. La tecnología ha sido uno de los factores precursores de esta actitud, aprovechándose de nuestra dependencia a ordenadores y móviles. Y de dicha concatenación de “actitudes” adquiridas inconscientemente aparece una frase que todos hemos oído alguna vez. La información es poder. Y por consecuencia, la privacidad, también lo es.

El usuario comienza a ser consciente de que, su privacidad en Internet empieza a peligrar cuando entra en una página con el ordenador o smartphone, y recibe peticiones de instalación de cookies. Ahí es cuando comienza el intercambio. Nosotros proporcionamos detalles sobre nuestra actividad online (con frecuencia, datos personales como nuestro nombre y ubicación, hábitos, tarjeta de crédito…) a cambio de consultar la web en cuestión.  Ante esto, nuestra única solución es no aceptar cookies y renunciar al servicio, o eliminarlas sistemáticamente de nuestro ordenador (algo tan latoso como poco útil).

 

En la actualidad una “actitud” muy extendida es que, si quieres privacidad debes sacrificar comodidad o, peor aún, seguridad.

 

Big data

 

Big Data: la ética en la gestión de los datos

Sin duda la ética en la gestión de los datos es un tema que a todas las empresas que realicen Big Data afecta, y más aún tras la entrada en vigor de la nueva ley GDPR. Existe la imperiosa necesidad de crear una ética adaptada a los cambios que generan los avances tecnológicos. Algunas fuentes comentan que el Big Data debe ser considerado como un fenómeno sociotecnológico, ya que no solo estamos transformando la cultura de comunicación entre seres humanos, sino que interviene en sus entornos privados/públicos conformando una fusión antes separada totalmente.

Existen, en mi opinión personal, varios problemas que afectan a la ética enfocada a la gestión de datos:

1) Problema ético de la propiedad de los datos: ¿a quién pertenecen los datos? ¿A las personas que los generan? ¿A las personas que los almacenan? O ¿a quienes los adquieren? Parece que las leyes se posicionan del lado de los usuarios y no del de las redes sociales/empresas que los gestionan y les dan uso. Aún así no hay claridad.

2) Problema ético de privacidad: las personas al comprobar con el tiempo que se hace un uso continuo de los datos que generan, puede que se vuelvan más recelosas y generen datos falsos, cambien de IPs continuamente, generen hermetismo en sus entornos offline donde se sientan más seguros/as…

3) Problema ético de uso de los datos: veo de gran importancia la toma de decisiones ética en torno a los datos generados. El valor que aportan los datos debe sumar a la sociedad y generar bien común. Los datos no deben ser utilizados para fines que discriminen, desnivelen balanzas sociales, puedan generar problemas medioambientales…Los datos deben ser utilizados para mejorar con un enfoque de bien común. Hay que hacer la vida más fácil a las personas, generar tecnología más accesible, solucionar problemas que antes parecían no poder resolverse debido a la falta de información…

En definitiva, creo que es un tema controvertido donde aún hay mucho por definir y por limitar. Aunque como en todas nuevas tecnologías descentralizadas, vease Blockchain y criptomonedas… No existe consenso sobre la regularización, marco legal y ética que hay que implementar.

Es tarea de todos el poder aplicar una ética correcta que navegue al margen de la legislación.

 

Existe la imperiosa necesidad de crear una ética adaptada a los cambios que generan los avances tecnológicos.

 

Big Data: ¿qué valor tienen los datos?

En la era del Big Data y la aparición de la figura del Científico de Datos,  numerosas compañías (Apple, Google, Amazon, Microsoft, Netflix…) obtienen información de usuarios o de sus clientes para, tras el gran volumen recopilado, tratar los datos de manera eficiente y convertirlos en información que facilite la toma de decisiones en diferentes áreas de negocio de la empresa:  adelantarse a las necesidades de las personas, romper el mercado con la especulación, diseñar estrategias innovadoras para atacar directamente a sus competidores.

Las grandes multinacionales, investigan y realizan enormes inversiones en departamentos de I+D que trabajan con datos con la esperanza de que, la estadística en sinergia con la recogida masiva de datos, diseñen una herramienta para conseguir beneficios seguros a corto, medio y largo plazo.

Todos conocemos la red social Facebook. Más de mil millones de personas al mes se comunican e interactúan en ella. Y todos ellos/as dejan constante y voluntariamente datos todos los días, generándose así perfiles y segmentos que posteriormente se venden a agencias y empresas.

Si, además, instalamos Facebook (o cualquier red social) en nuestro smartphone, junto con messenger, la compañía puede activar la cámara, el micrófono, ver nuestras fotografías y mensajes… Todo este maremágnum de datos genera perfiles de consumidores aún más precisos. Prácticamente todo el mundo está al corriente del caso “Cambridge Analytica” y cómo Facebook y Amazon vendieron datos para “interferir” en campañas políticas.

Y quizás en la conjunción de la falta de ética, el capitalismo y la desenfrenada necesidad de poder y dinero de las personas puede estar la siguiente dimensión del valor de los datos. Los llamados data brokers.

Algo así como corredores de datos que gobernarían nuestra información devolviéndonos una pequeña cantidad de dinero a cambio de información como datos médicos, financieros o familiares.

La parte positiva es que, se plantea un escenario donde las marcas sólo llegarían a nosotros con servicios o productos hiperpersonalizados. La parte oscura de todo esto viene cuando los datos que entran en las transferencias con empresas son historiales médicos, datos fiscales, de renta o datos personales ligados al banco. Un tipo de información que puede jugar en nuestra contra de la manera más cruel jamás concebida y sólo vista antes en series como Black Mirror o atisbos maquiavélicos de empresas chinas como Sesame Credit. Estos tipos de datos podrían influir en si se nos concede un crédito, si se nos ofrece un seguro médico con un precio u otro, si pasamos o no una entrevista de trabajo…

Veremos hacia donde vira el transatlántico de los datos y esperemos que sea en la dirección correcta…

 

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