¿Cómo funciona el algoritmo de LinkedIn?

Por Daniel Bel Cacho En Social Media noviembre 6, 2017

LinkedIn

LinkedIn es, junto con Instagram, la red social que más está creciendo en los últimos años. Y una de las claves de su éxito parece ser la preocupación que manifiesta por primar el contenido de calidad.

La mayor parte de redes sociales disponen de lo que comúnmente se llama ‘algoritmo’. El algoritmo es el programa que permite decidir cuáles de los contenidos que publica un usuario se muestran a sus contactos (o a otros usuarios), y quiénes deben visualizar cada publicación. Los algoritmos nacen ante la imposibilidad práctica de mostrar a todo el mundo todo el contenido publicado por todos sus contactos.

Aunque el título de este artículo pueda sugerir lo contrario, nadie sabe a ciencia cierta cómo funciona el algoritmo de esta red social (a excepción –espero- de sus propios creadores). Sin embargo, a lo largo de distintas publicaciones, el equipo de ingeniería de LinkedIn ha ido desvelando algunas pistas que nos permiten entrever, al menos en sus rasgos básicos, el funcionamiento de su algoritmo.

La mayor o menor difusión de cada contenido que publiquemos en Linkedin depende de un proceso establecido en cuatro pasos:

  • Una serie de bots (rutinas automáticas) clasifican los contenidos en función de su calidad, etiquetándolos como ‘limpios’, ‘de baja calidad’ o ‘spam’. Este primer filtro tiene una importancia determinante en la futura difusión de cada post, y por desgracia los criterios que influyen en la clasificación no son públicos. Sin embargo, atendiendo a lo que sabemos de otras redes sociales y de la propia Google, es probable que tengan importancia factores como el análisis semántico del texto, la calidad de las imágenes, e incluso que se aplique un cierto análisis que permita determinar si el tema tratado corresponde con aquellos que despiertan mayor interés en la red (no hay que olvidar que se trata de una clasificación a tiempo casi real y que en este punto todavía no se dispone de información sobre la reacción de los usuarios al contenido).

 

  • Dependiendo de la clasificación obtenida (limpio, baja calidad o spam) el contenido que publicamos se mostrará a una muestra de nuestros contactos. Nuevamente, no conocemos el tamaño de dicha muestra, aunque disponemos de cierta información para aproximarlo:
    1. El tamaño de la muestra es una función del tamaño de nuestra red de contactos, luego sigue siendo válido decir que cuanto mayor sea nuestra red más alcance tendrán nuestros contenidos (aunque probablemente no estemos ante una regla de proporcionalidad directa)
    2. El equipo de marketing de LinkedIn ha publicado anteriormente que, en promedio, cada contenido publicado se muestra al 20% de nuestros contactos, luego parece lógico pensar que el contenido etiquetado como spam se muestre a menos del 20%, y el considerado ‘limpio’ se muestre a un porcentaje mayor.

 

  • Esa primera muestra de contactos tiene una importancia clave en la posterior difusión de nuestro contenido. En primer lugar, porque cada vez que ellos interactúen con éste (recomendándolo, comentándolo o compartiéndolo), sus contactos (que a su vez serán contactos nuestros de segundo grado) podrán verlo (siguiendo la misma regla: LinkedIn lo mostrará a una muestra de su red). En segundo lugar, porque sus interacciones otorgaran un valor de popularidad a nuestra publicación (a razón de 1 punto por recomendación, 2 por comentario y 3 por compartido) y si ese valor es alto, LinkedIn irá mostrando nuestro contenido a una muestra mayor de nuestros contactos de primer grado. Dicho de otro modo, tener muchas y buenas interacciones entre los primeros contactos que lean lo que publiquemos, animará a LinkedIn a mostrárselo a más y más miembros de nuestra red. (Por cierto, la interacción consistente en pulsar el botón ‘ver mas’ también suma una fracción de punto al valor de popularidad, así que no es mala idea escribir textos lo suficientemente largos como para que los usuarios se sientan impulsados a hacer click para leerlos enteros).

 

  • Hasta ahora hemos visto cómo pueden llegar nuestros contenidos a visualizarse por nuestros contactos de primero y segundo grado. Sin embargo, LinkedIn puede ponerlos también ante los ojos de nuestros contactos de tercer grado. Sus editores revisan los contenidos ‘limpios’ con mayor número de interacciones y pueden concederles discrecionalmente visibilidad adicional.

Como podemos concluir de lo expuesto sobre el algoritmo de LinkedIn, que nuestros contenidos tengan un gran alcance dependerá de que sean percibidos por la red social como contenidos de calidad, y de que los primeros contactos que los visualicen interactúen con ellos. Así que es tan importante que cuidemos el fondo y la forma de cuanto publiquemos, como que nos esforcemos por generar valor a nuestra red de contactos y motivarles para provocar su reacción. ¡Tenedlo muy presente!

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