Video killed the radio star…

Por Manuel Gutiérrez de Diego En Redes sociales corporativas diciembre 19, 2017

e-mail

Estoy seguro de que muchos de los que estáis leyendo este post lo habéis hecho atraídos por el título, y que hoy os resultará difícil sacaros de la cabeza la música de la canción que The Buggles convirtió en un one-hit-wonder a principios de la década de los 80 del siglo XX. Cuando dentro de un rato os encontréis tarareando “Video killed the radio star ya sabéis de quién es la culpa.

Vamos a hablar del e-mail, una de las principales “aplicaciones asesinas”, y de su futuro. Para empezar, hay que decir que la expresión en inglés (killer application) tiene mucha más potencia: es más sonora, más potente. Si usamos su abreviatura (killer app), el efecto es aún más demoledor. Empecemos por el principio: ¿qué es una killer app?

Hemos elegido el e-mail porque es uno de los mejores ejemplos de killer apps:

  • Su llegada representó una revolución en la forma de comunicarse que prácticamente acabó con el correo tradicional (la víctima de la app asesina). Primera característica: son aplicaciones que arrasan con los formatos previos.
  • El e-mail fue adoptado por una gran mayoría de usuarios, expandiéndose como la pólvora. He aquí la segunda de las características de una killer app: se “come” el mercado y se convierte en una tecnología usada de forma masiva, casi sin excepciones.
  • Todo sucede a gran velocidad, como un virus que se expande (otra imagen para recordar a modo de asociación: el T-Virus de Resident Evil). Esa es la tercera característica.
  • La llegada del e-mail abrió la puerta a un nuevo mundo en la forma de comunicar en el entorno digital, marcando el camino a otras soluciones que han llegado después. Esa es la cuarta gran característica de toda killer application: define el rumbo de los próximos pasos.

El e-mail ha reinado como killer app durante décadas. En el plano personal, todo el mundo tenía y/o tiene un correo @hotmail.com, @yahoo.com, y más recientemente @gmail.com.

En el plano profesional, al calor de la expansión de internet (“los mercados son conversaciones”), todas las empresas saltaron a la web con dominios de sus marcas. Yo mismo sigo usando mi e-mail @socialnautas.es como herramienta de comunicación con muchos clientes.

Pero ¿qué futuro le espera al e-mail en ambos planos, personal y profesional?

Empecemos por el ámbito personal

Redes sociales como Facebook o twitter han desplazado muchas de las conversaciones que antes se producían en el contexto del correo electrónico. Es más fácil, más cómodo, más directo, más divertido, más ágil… En el e-mail prima el mensaje escrito, aunque se pueden adjuntar archivos de fotos de gatos o .ppt con imágenes graciosas de esos que inundaron los momentos de expansión del e-mail.

Sin embargo, ahora la comunicación se mueve cada vez más en el terreno de la imagen y los formatos multimedia se convierten en el centro del mensaje en muchas de las redes sociales (desde Snapchat a Musically, pasando por Instagram). Y no olvidemos los mensajes de voz que inundan WhatsApp. Definitivamente, el e-mail pierde terreno en el plano de la comunicación personal.

En el plano profesional las cosas también están cambiando

Yo diría que muy deprisa, además. En este terreno, podemos analizar dos ámbitos diferenciados: la comunicación interna de las organizaciones, y la comunicación entre organizaciones diferentes (cliente-proveedor, por ejemplo).

En este segundo caso, el e-mail todavía es muy importante: la mayoría de las interacciones que se producen entre empresas tienen lugar desde sus respectivas marcas asociadas a la arroba del correo electrónico. Aunque surgen con fuerza plataformas muy especializadas para tareas rutinarias que (teóricamente) reducen el uso del correo electrónico, como las aplicaciones para facturación. Es habitual que grandes empresas creen sus propios espacios de facturación a proveedores, con el fin de agilizar ese proceso. La realidad demuestra, sin embargo, que muchas incidencias siguen solventándose mediante el uso del correo electrónico (el típico caso de “te envío la factura por e-mail porque la aplicación me sigue dando error”). El e-mail en relaciones b2b tiene aún recorrido, indudablemente.

En el terreno de la comunicación interna es donde estamos viendo los cambios más importantes. Seguramente porque es donde hacían más falta. Se ha convertido casi en una competición comparar cuántos e-mails tienes sin leer si estás fuera un par de días, o incluso sólo uno. “Tengo más de cien e-mails sin leer”, soltamos con decisión como si nada, como si fuera una muestra indiscutible de lo mucho que trabajamos. La realidad no es exactamente así: muchos e-mails en nuestra bandeja de entrada no correlacionan positivamente con mucho trabajo productivo. Indudablemente, leer con atención más de cien e-mails cada día y dar respuesta a aquellos que precisen de nuestra intervención es una tarea que lleva mucho tiempo. Pero, de nuevo, eso no significa que estemos haciendo las cosas bien.

Seguramente, algunos de esos e-mails son de los que alguien manda en plan: “date por enterado” o “yo ya lo he movido hacia delante, así que a otra cosa”. El e-mail se ha convertido también en una especie de notario en la sombra para justificarnos en la gestión del día a día. “Te lo envié por e-mail, ¿no lo has visto?” Es como si al mandar algo por e-mail, cierto nivel de responsabilidad ya estuviera cumplido. “¡Tú la llevas!”

Ante este panorama, no es de extrañar que una nueva aplicación como las redes sociales corporativas, estén ganando terreno. Igual que las redes sociales (personales) han ido reduciendo la importancia del correo electrónico en las conversaciones entre particulares, las redes sociales internas están sustituyendo al e-mail como herramienta de comunicación entre las personas de una organización.

Ya hemos contado antes en este blog las ventajas de este tipo de herramientas. Hoy sólo queríamos recordar a la vieja estrella de la radio que es el e-mail y dejar en aire la pregunta: ¿veremos el final de esta killer app pronto o el e-mail tiene cuerda para rato?

 

Mientras salimos de dudas…

They took the credit for your second symphony

Rewritten by machine on new technology

And now I understand the problems you can see

Oh a oh

I met your children

Oh a oh

What did you tell them?

Video killed the radio star

Video killed the radio sta

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