Cibervoluntariado y crowdfunding, confianza y transparencia

Por Socialnautas En Entornos Digitales junio 24, 2013

crowdfunding

Con la correcta utilización del crowdfunding, se puede llegar a cambiar el entorno y participar de manera activa en la sociedad.

Las redes sociales y su irrupción en nuestras vidas ha conllevado la entrada de nuevos términos que, especialmente en ámbitos relacionados con los medios sociales, son ya totalmente familiares. Dentro del terreno de la comunicación política 2.0 también se ha producido la entrada de términos y conceptos totalmente desconocidos en nuestro país hace tan sólo 10 años. En este segundo artículo sobre política 2.0 (*) vamos a hablar de dos de ellos: cibervoluntariado y crowdfunding político. Ambos tienen relación con un elemento indisociable para toda aquella organización, entidad o líder político que quiera estar en redes sociales como herramienta de cercanía, información y apertura para con los ciudadanos: hablamos de la transparencia. Todo ello sin perder de vista que en nuestro país hay aún medio millón de personas que no tienen acceso a la banda ancha de Internet, según publicó hace poco más de un mes la Universidad Politécnica de Madrid. La denominada brecha digital sigue existiendo y no hay que obviarla.

Cibervoluntariado

Mucho tiene que ver con este factor de la brecha digital el éxito que se consiga a través del cibervoluntariado. No todo, pero sí mucho. Hay que tener en cuenta que ese ciudadano no conectado se rige por los símbolos de poder más cercanos. No tiene acceso a importantes herramientas para conocer más allá que lo que ve por sus propios ojos, por la televisión, escucha por la radio o le cuentan en el periódico.  Es una persona que no tiene acceso a la tecnología de la información.

Para cualquier grupo involucrado, que apueste por el cibervoluntariado y que tenga como voluntad su extensión es imprescindible que el mayor número de personas posible conozcan estas herramientas. Porque dan la posibilidad de explorar nuevas posibilidades y escenarios. De ahí la importancia que tiene el hecho de que las personas, instituciones y entidades que sí tienen acceso a la tecnología de la información (a partir de ahora, TIC) involucren a las que no gozan de ese acceso. Porque con la correcta utilización de estas herramientas se puede llegar a cambiar el entorno y participar de manera activa en la sociedad.

Como en todo lo relacionado con las RRSS, para conseguir atraer a esa persona alejada de las TIC es imprescindible que se la escuche y se la valore en su punto justo. Sólo a través de la transparencia es como se puede conseguir una confianza plena entre ambas partes.

El último estadio es el momento en que la persona que vive alejada de la TIC es consciente de todas las oportunidades que ofrece para sus relaciones e intereses. Es decir, para las relaciones e intereses de la nueva persona conectada. De esta manera, el cibervoluntario habría llegado a su parte final en lo que hace referencia a convertir a una persona no conectada en un ciudadano conectado.

Todo ello nos permite diferenciar, pues, entre el ciudadano conectado y aquel que no lo está. El rasgo que más los diferencia sería la posibilidad del primero de colaborar, participar y transformar su entorno a través de las RRSS para hacerlo más cercano a su intereses, posibilidad que no tendría el segundo.

Crowdfunding político

Otro de los fenómenos que está cada vez más en boga, y que se extiende como la pólvora gracias a las RRSS, es el del crowdfunding político. Esta expresión hace referencia a la financiación colectiva de un proyecto. En el caso que nos atañe, sería para un proyecto político, entendido como la creación o apoyo a un nuevo partido político u organización (caso del Partido Pirata en España, como se puede ver en , la preparación de un mitin, un evento político o cualquier propuesta que se haga (caso de la querella presentada por el movimiento 15-M contra Bankia en junio del año pasado). A partir de microdonaciones de personas individuales u organizadas esas propuestas salen adelante cumpliendo con los requisitos económicos que marca la ley.

¿Qué cambio sensible se consigue con este tipo de acciones? Claramente, un mayor protagonismo del consumidor o usuario final, porque se convierte en un “inversor social desde el principio”, como destacan Antoni Gutiérrez-Rubí y Juan Freire en su libro ‘Manifiesto Crowd’.

Estos consumidores, al ser también inversores, pasan de ser agentes pasivos en la consecución de la propuesta a ser agentes especialmente activos. Con lo que su implicación, su exigencia y su motivación son mayores con la gestión que se hace de sus cuentas. Todo ello obliga al promotor o gestor de la propuesta a una mayor transparencia informativa a todos los niveles.

El primer caso con cierto eco mundial de crowdfunding político fue el de Howard Dean en el año 2004, cuando se presentó a las elecciones primarias por el Partido Demócrata de Estados Unidos para optar a la Casa Blanca.

Existe información sobre ello (algunos ejemplos: Howard Dean, Crowdfunding o el libro ‘Taking Our Country Back: The Crafting of Networked Politics from Howard Dean to Barack Obama’), pero lo más importante es que sirvió para acercar organizaciones políticas y entidades de todo tipo a la inteligencia de la masa del pueblo para generar programas electorales, ideas y revolucionar la financiación de todo tipo de proyectos.

Para llevar a cabo una campaña de crowdfunding en las RRSS existen herramientas, pero tan importante o más que la elección de la herramienta es elegir la compensación que van a obtener todos aquellos ciudadanos que se impliquen en las donaciones. Hay que pensar detenidamente la manera cómo un ciudadano se pueda sentir parte de una iniciativa de este tipo.

En el terreno político hay cantidad de ejemplos, si bien lo más habitual suele ser permitir a los donantes hacerse fotos con el candidato del partido, aparecer en un vídeo con él, tener un encuentro más privado con él o, incluso, ser invitado a un desayuno o comida con el candidato y su equipo. Incluso hay casos en los que se sortean grandes viajes entre todos los donantes.

En definitiva, es fundamental para el éxito de una campaña de crowdfunding político que todos los activistas y donantes se sientan totalmente partícipes de lo que se hace o se deja de hacer.

Seguiremos profundizando en la relación existente entre RRSS y comunicación política la próxima semana. Ahora nos gustaría conocer tu opinión sobre ello y, si lo prefieres, sobre este artículo. Te invitamos a que, entre todos, consigamos hacer una serie sobre política 2.0 que se convierta, en un futuro no muy lejano, en una referencia informativa imprescindible para todos aquellos que tengan algún interés por este apasionante mundo.

Chema de la Torre

 

(*) Este artículo es el segundo de una serie sobre Política 2.0 que se inició con el post Comunicación política en redes sociales: un salto cualitativo decisivo

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