La conquista del Oeste (y las redes sociales)

Por Manuel Gutiérrez de Diego En Redes sociales corporativas noviembre 27, 2013

redes sociales

Haciendo un símil de las redes sociales con la conquista del Oeste, a veces, caemos en la tentación de querer construir las ciudades completamente antes de que lleguen los colonos.

La conquista de las lejanas tierras del Oeste americano por parte de valientes colonos representa uno de los movimientos sociales y económicos más importantes de la Historia de Estados Unidos. El cine nos ha permitido rememorar esos años de conquista y aventura en numerosas ocasiones. Todos podemos recordar imágenes de caravanas recorriendo parajes antes desconocidos, visionarios construyendo vías de ferrocarril para llegar a territorios nunca explorados, peligros y situaciones de absoluta incertidumbre… Es la Historia (con mayúsculas) de hombres y mujeres que fueron capaces de recorrer miles de kilómetros buscando un lugar en el que comenzar una nueva vida, persiguiendo sus sueños.

¿Imagináis que esos valientes colonos hubieran puesto como condición para hacer su viaje que en el Oeste ya hubiera construidas ciudades con bancos, los famosos saloons, cárceles, herrerías, tiendas de provisiones…? Lo cierto es que las ciudades americanas del Oeste surgieron a partir de la llegada de los primeros colonos, que crearon las infraestructuras que necesitaban a medida que la vida transcurría. Y esa vida fue dura durante muchos años. Las comodidades llegaron después (ellos las crearon improvisando, aportando ideas, poniendo energía, imaginación, pasión, sudor y lágrimas).

Esta reflexión surge de mi experiencia viendo cómo se desarrollan algunos planes de desembarco en el mundo de las redes sociales (nuestro particular Lejano Oeste). A veces, caemos en la tentación de querer construir las ciudades completamente antes de que lleguen los colonos. Nos esforzamos por tenerlo todo preparado, por tener todos los detalles. Y lo cierto es que ese esfuerzo no resulta eficiente por diversos motivos:

  • Construir ciudades enteras es muy costoso en términos de inversión, de esfuerzo, de recursos y de energía.
  • También en términos de tiempo: cuando hayamos terminado de construir la ciudad, quizás los colonos hayan ido en otra dirección. O aun peor: cuando lleguen, lo que se encuentren puede no gustarles o no responder a sus necesidades reales. Y entonces se marcharán.

En un mundo en el que todo se mueve muy deprisa, quizás tenga más sentido ofrecer a esos colonos los medios para llegar a su destino (vías de ferrocarril, caravanas) y darles las herramientas para que construyan sus nuevos espacios a medida de sus necesidades (enseres, materiales con los que trabajar en el futuro). Y por supuesto, insuflarles el espíritu de los colonos americanos, despertar el anhelo dormido, insuflar la pasión por perseguir un sueño.

Y ahora el último paso:

  • Cámbiese “ciudades” por “comunidades” o “intranets”.
  • Cámbiese “colonos” por “clientes” o ”empleados”
  • Cámbiese “vías de ferrocarril”/“caravanas” por “redes de microblogging“/“espacios colaborativos”/“espacios sociales”/”espacios en redes sociales”.

Y tendremos el guión de una película en la que para llegar a formar la comunidad digital perfecta o la intranet social óptima, habremos optado por una aventura fascinante en la que los protagonistas son esos colonos que se lanzan a la aventura sin esperar que al final esté todo atado y bien atado, con todos los detalles cerrados.

En el fondo, lo divertido es poder lanzarse a la aventura, poder avanzar por el camino sintiendo el vértigo de que con cada paso estás escribiendo una gran historia común, que también es tu historia.

Nos vemos en el camino 😉

 

Manuel Gutiérrez de Diego

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