La Huella Digital y el Derecho al Olvido en Internet

Por Daniel Bel Cacho En Entornos Digitales diciembre 16, 2014

huella digital

La huella digital es el conjunto de rastros que dejamos en internet al realizar las actividades que van definiendo nuestra identidad digital.

Haciendo un símil fotográfico, nuestra identidad digital sería una instantánea de nuestro aspecto actual, mientras que la huella digital sería todo el álbum de fotos donde aparece no sólo nuestro presente, sino también nuestro pasado –incluyendo aquello que quizá ya habíamos olvidado-

Los datos relativos a nuestras acciones en internet son recopilados por los buscadores y utilizados para realizar nuestro perfil como consumidores. Esa información es monetizada y vendida a las empresas para facilitar su segmentación y –por consiguiente- la efectividad de sus campañas publicitarias. Hace tiempo que muchas voces críticas advierten que tras la aparente ‘gratuidad’ de determinados servicios o productos en internet se esconde una inversión de términos en la relación mantenida con ellos. Creemos ser los usuarios de productos como Google, pero en realidad somos el producto, pues el buscador vende nuestros perfiles a los verdaderos ‘usuarios’ de su producto: las empresas que quieren llegar a nosotros. Por citar algunos de los numerosas opiniones que nos advierten de esta realidad, podéis leer el artículo “Google’s Business Model: YOU Are the Product”, ver la entrevista a Julian Assange en Imaginary Lines o leer el artículo donde el Nóbel de Economía, Jean Tirole, explica el modelo de negocio aparentemente gratuito de algunas empresas en internet.

Una de las principales normas que rigen la creación de nuestra identidad digital es que los datos publicados en internet quedan disponibles de forma permanente. Por eso se habla de la persistencia de la huella digital. A este respecto, internet se diferencia críticamente de otros medios de comunicación, como la prensa o la TV, en los que el impacto de una pieza de comunicación es muy intenso a corto plazo pero se reduce mucho tan pronto como la noticia pierde su carácter de actualidad. En el mundo digital rige incluso la norma contraria: En ocasiones noticias que en el momento inicial de su difusión apenas tienen significación, ganan repercusión con el tiempo a medida que aparecen como resultado de búsquedas orgánicas. Incluso existe lo que se denomina “El efecto Lázaro”, que describe cómo determinadas noticias pasadas ‘renacen’ artificialmente tras cierto tiempo en virtud de determinados fenómenos derivados de la viralidad de las conversaciones en internet.

Frente a la mencionada persistencia de la huella digital, existe lo que se denomina ‘derecho al olvido’ en internet. Se trata del derecho que tiene el titular de un dato personal a que se borre, bloquee o suprima información que pueda ser considerada obsoleta por el transcurso del tiempo o que de algún modo afecte al libre ejercicio de alguno de sus derechos fundamentales. Este derecho puede, en determinadas ocasiones, colisionar con la libertad de expresión.

En Europa, desde 2014, y debido a una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, se reconoce el derecho de los ciudadanos a pedir a un buscador que borre los enlaces a información personal que ya no es pertinente, aunque sea cierta y pública. El interesado debe presentar su solicitud al motor de búsqueda -último responsable de aceptarla o denegarla- quien debe examinar si es fundada analizando el equilibrio entre el derecho a la información y el de privacidad. Cada una de estas peticiones se valora individualmente. Google ha nombrado un comité de expertos encargado de asesorarle en todo lo relativo a este nuevo ‘derecho al olvido’. Cuando el responsable no acceda a lo solicitado, el afectado podrá acudir a la agencia de protección de datos o a los tribunales.

La capacidad de internet para mostrar datos acerca de nosotros no ha pasado desapercibida a los departamentos de recursos humanos de las empresas. Al igual que al decidir sobre la idoneidad de un candidato se tienen en cuenta su experiencia o sus referencias, no es menos importante en la selección la información que se pueda encontrar sobre él en la red. Las encuestas revelan que en Estados Unidos nueve de cada diez encargados de recursos humanos verifican la identidad digital de los aspirantes en cada nuevo reclutamiento. En Europa la cifra es un poco menos elevada (ocho de cada diez), pero sigue creciendo, y en poco tiempo se pondrá a la par con la práctica americana.

Daniel Bel Cacho

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