Pablo Iglesias y Podemos desde la óptica de la discontinuidad tecnológica

Por Socialnautas En Entornos Digitales mayo 19, 2015

Discontinuidad tecnológica y Pablo Iglesias

Recientemente introdujimos el concepto de ‘discontinuidad tecnológica’ y prometimos ilustrar su influencia analizando una serie de casos extraídos de la cultura popular. Si en el artículo que daba pie a esta serie revisamos el caso de Belén Esteban, hoy analizaremos el fenómeno de Pablo Iglesias y Podemos desde la óptica de la discontinuidad tecnológica:

La popularidad y el apoyo social del partido de los círculos subió como la espuma desde su nacimiento en enero de 2014 y dejó atónitos a propios y extraños cuando en las elecciones europeas de mayo de ese mismo año cosechó 1.245.800 votos, un ascenso sin precedentes en la historia de la política española. Analistas y sociólogos enuncian todo tipo de teorías para explicar el éxito del mensaje de Pablo Iglesias, al tiempo que los partidos del establishment vierten todo tipo de críticas sobre la nueva formación.

Al margen de ideas políticas, la de Iglesias es una estrategia claramente fundada en el reconocimiento de la discontinuidad tecnológica.

Su apuesta por las redes sociales fue clara desde el inicio. Recaudaron los fondos para la campaña de las elecciones europeas mediante una propuesta de crowdfunding, y en la actualidad coordinan más de 500 perfiles locales desde los que responden hasta el último de los mensajes que reciben. En Twitter, el político de la coleta cuenta con los mayores apoyos: su perfil personal tiene 1,54M seguidores, frente a los 1,1M de Mariano Rajoy y a los 267K de Pedro Sánchez. A su vez, Podemos cuenta con 946K seguidores, el Partido Popular con 466K, y el PSOE 364K. Iglesias libra la batalla de la opinión pública en el terreno de internet y las redes sociales, donde tiene su granero de votos  y donde los miles de nativos digitales con los que cuenta en sus filas viralizan los mensajes de apoyo a su formación, que con frecuencia encontramos entre la lista de trending topics. Al adueñarse Podemos del espacio digital consigue que el resto de medios de comunicación se hagan eco de las noticias que hablan de ellos, sabedores del interés que suscitan y deseosos de arrastrar al otro lado de la discontinuidad a una porción de su audiencia digital. Y ese es el gran acierto de su estrategia: en primer lugar, intuir la existencia de la discontinuidad y detectar a qué lado estaban los descontentos y los indecisos; en segundo lugar, construir un mensaje coherente con el lenguaje de su audiencia y saber difundirlo en un ámbito y por unos canales donde la competencia era menor que la existente al otro lado de la discontinuidad; y, en tercer lugar, capitalizar su predominio en internet en forma de atención de los medios de comunicación convencionales.

Mientras tanto, el resto de partidos y medios lo combaten en el espacio de comunicación del otro lado de la discontinuidad, en apariencia ignorantes al hecho de que no es ahí donde reside su fuerza, y de que poco le importan a los votantes de Podemos las portadas de los periódicos impresos o las tertulias en la radio.

(Si te interesa seguir leyendo sobre la discontinuidad tecnológica, o te intriga qué tiene que ver el Candy Crush con la discontinuidad y con los ejemplos analizados hasta ahora, no te pierdas la próxima –y última- entrega de este artículo).

Daniel Bel Cacho

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