Redes sociales de conocimiento: la clave es el movimiento

Por Manuel Gutiérrez de Diego En Entornos Digitales febrero 27, 2013

Redes sociales de conocimiento

En realidad las redes sociales de conocimiento no evolucionan. Somos las personas que las formamos las que lo hacemos.

Hablamos de redes sociales de conocimiento como un elemento clave de las empresas del siglo XXI. Hablamos de la economía del conocimiento como aquella en la que es precisamente el conocimiento el aspecto crítico a la hora de generar valor y riqueza. Hablamos de trabajadores del conocimiento, expertos en usar lo que saben para crear y transformar productos y servicios. En definitiva, aludimos al uso del conocimiento como un input esencial en los procesos de negocio actuales, porque aporta valor añadido real y genera mejoras exponenciales en los resultados obtenidos.

En general hablamos del conocimiento asignándole etiquetas como recurso o mercancía, porque para los economistas es más sencillo analizar un activo si lo consideramos como una unidad que puede ser incorporada dentro de un modelo. Quizás por esa razón, existe la tendencia a estudiar los beneficios que las empresas obtendrán si trabajan con redes sociales de conocimiento a partir del análisis de los beneficios que los participantes en esas redes obtienen de su participación en función de su posición en la red.

La posición de cada usuario puede determinar qué puede obtener de la red; y también qué puede aportar a la red. Pero ese análisis se queda corto si sólo ponemos el foco en la posición de partida (unas coordenadas estáticas dentro de la red). Las redes de conocimiento son dinámicas, y la posición de partida es un elemento importante pero no determinante. La posición inicial de cualquier miembro de la red sólo define un momento puntual, un instante, una foto fija.

Sin embargo, si hay algo que define con precisión a las redes sociales de conocimiento es el movimiento. Movimiento constante de ideas y de datos. Las personas que participan en esa red también se mueven: sus capacidades cambian y  se transforman, no sólo por lo que hacen sino por las conexiones con el resto de personas. Por eso, nuestro punto de partida cuando accedemos a una red de conocimiento (con unos conocimientos iniciales) es importante, pero no nos condiciona. Y tampoco resulta determinante a la hora de establecer qué beneficios podemos llegar a obtener o qué podemos aportar a la red. Es una variable más de la ecuación (importante), que tiene influencia a la hora de determinar los primeros pasos.

Pero la clave verdaderamente importante está en nuestra evolución dentro de la red, porque en realidad las redes sociales de conocimiento no evolucionan. Somos las personas que las formamos las que lo hacemos.

Manuel Gutiérrez de Diego

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