Transformación digital: ¿Qué es digitalizar el adn empresarial?

Por Manuel Gutiérrez de Diego En SocialnautasTrends abril 21, 2015

digitalizar el adn empresarial

Trabajar procesos de transformación digital con clientes es siempre apasionante.

Digitalizar el ADN empresarial, implica altas dosis de exigencia, pero la posibilidad de conocer a fondo proyectos empresariales punteros e innovadores compensa el esfuerzo.

Cada vez trabajamos con más clientes que nos hablan de “transformación digital” como una necesidad. Hace años, nuestro foco estuvo siempre en ayudar a nuestros clientes a entender que las cadenas de valor de sus negocios se estaban transformando. Hoy, en los tiempos de Uber o Airbnb, son los propios clientes los que ya han comprendido que ese proceso es irreversible. Superada la fase del reconocimiento, llega la fase de la acción. Y es aquí donde queremos detenernos por un instante con este post.

En los últimos meses, hemos estado cerca de proyectos que trabajan lo que podríamos denominar como “la transformación digital de un negocio”. Ya hemos hablado antes aquí de negocios sociales (¿Quiere convertir su empresa en un verdadero “negocio social”?) pero ahora queremos hacerlo de lo que nosotros denominamos procesos de digitalización del adn empresarial.

¿Qué es digitalizar el adn empresarial?

Pues ni más ni menos que aplicar técnicas de recombinación genética a la cadena de valor de las compañías: producir nuevas combinaciones de procesos a partir de las generadas inicialmente por la mutación que representa el cambio de contexto económico, social y tecnológico que vivimos. ¿Suena complicado? En realidad, es una cuestión de adaptación al cambio. Ni más, ni menos.

¿Ha cambiado la forma en la que nos relacionamos con nuestros clientes?

Sin duda. De hecho, el reparto de pesos en el poder de los flujos de información y datos se ha transformado por completo. No es un cambio de las reglas de juego. ¡Es un cambo del terreno de juego!

¿Cómo podemos responder a ese cambio?

Si cambia el terreno de juego, las coordenadas de referencia también cambian. Así que hay que reconfigurar el tablero. Y atención: como cambia el tablero, las condiciones de partida también cambian. Es como el ajedrez tridimensional de la magnífica serie de científicos geniales que es Big Bang: las piezas ahora se mueven de manera distinta. Todo cambia.

¿Y qué hacemos entonces si esto es un caos y el cambio se ha convertido en la esencia de la nueva realidad?

Hay varias opciones. Descartamos la de mirar hacia otro lado, porque ya sabemos que “camaleón que se duerme…” Es mucho más interesante la opción de la adaptación al cambio. Siguiendo la dinámica darwiniana aplicada a la empresa, podemos ir respondiendo de forma adaptativa. Incluso podemos dar un paso más y anticipar algunos cambios, con el objetivo de generar ventajas competitivas antes que nuestros competidores. Exige anticipación, esfuerzo, innovación, talento, paciencia y tesón.

¿Ese es el camino?

Invitamos a que cada cual dibuje el suyo. A nosotros, no obstante, nos gusta más una tercera opción. De hecho, es la que nos parece deslumbrante, pero al alcance de muy pocos valientes: ser disruptivo e inventar el siguiente tablero de juego. Es la opción más difícil. No sólo exige las mismas cualidades de la opción de adaptación al cambio; exige una pizca de locura maravillosa, de insensatez. Pocos entienden esos movimiento, muy pocos de esos movimientos tienen éxito. Pero, ¿qué sería de nosotros sin esos locos maravillosos capaces de soñar y crear lo que otros ni siquiera pueden imaginar?

Cuando tenemos la suerte de ser parte de uno de esos proyectos, no sólo nos sentimos parte de una época de cambios; nos sentimos protagonistas de un cambio de época.

Manuel Gutiérrez de Diego

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