Tiempos de incertidumbre y cambios digitales – Entornos VUCA

Por Juan Ignacio Martínez Estremera En Entornos Digitales, Transformación Digital septiembre 2, 2020

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Incertidumbre y cambios

Entornos VUCA: Desde hace años los cambios son cada vez más rápidos, debido a la tecnología y al conocimiento incremental que vamos generando como sociedad. Eso genera a su vez mayor incertidumbre en la toma de decisiones. los directivos del siglo XXI se enfrentan a dudas y temores por el riesgo de quedarse rezagados.

Antiguamente podíamos predecir con bastante exactitud el futuro y aunque había cambios relevantes, esos se producían al cabo de bastantes años (la pólvora, la imprenta, mejoras en los barcos, etc.). Ahora las mejoras tecnológicas nos llevan a una cascada de cambios que hacen difícil el poder plantear estrategias de futuro, e incluso planes a corto plazo.

Nos surgen preguntas y dudas. Esas dudas a veces se transforman en creencias limitadoras para los directivos (“no estoy preparado”, “esto va demasiado rápido”, “sigamos con lo que hacemos que ya nos va bien”, etc.) y estas creencias limitadoras se ven alimentadas por la incapacidad de descubrir y entender todas las tecnologías y sus aplicaciones. Sin duda es un entorno complicado.

Entornos VUCA y habilidades requeridas

Los americanos inventaron la palabra VUCA para definir estos entornos donde hay Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad. Sin embargo hasta entrado el siglo XXI no apareció un listado de habilidades clave (definida por el World Economic Forum) requeridas para directivos del año 2020+:

  • Solución de problemas complejos.
  • Capacidad de adaptación y negociación.
  • Creatividad.
  • Pensamiento crítico.
  • Liderazgo y gestión de personas.
  • Capacidad de coordinación.
  • Inteligencia emocional.
  • Toma de decisiones.
  • Orientación al servicio.

Esta lista es clave para afrontar los entornos VUCA. Como vemos es una cuestión interna de cada directivo, de actitud frente a las situaciones que demandan decisiones.

Muchos directivos viven la Transformación Digital con miedos y, por qué no decir, cansancio. Muchos cambios, muchas decisiones, cada decisión un riesgo, hay que medir todo, reevaluar todo…al final se llega a un estado de “estar quemado”.

Lo único que controlamos: la actitud.

Debemos procurar comenzar por un proceso interno, analizando lo que nos sucede y descubriendo cuáles son nuestras barreras internas. Una vez las descubramos las debemos confrontar con actitudes positivas. Cosas del tipo:

  • “Yo no llego a más” vs “Me puedo formar y renovarme”.
  • “Hay un límite a lo que podemos hacer” vs “Tengo capacidad de externalizar y gestionar”
  • “Los que inventan son otros, yo solo sigo” vs “Podemos descubrir nuevas capacidades y potencial a esos descubrimientos”

La tendencia natural ante un escenario cambiante y desconocido es el estrés, una respuesta biológica del cuerpo humano. Y antes el estrés tendemos a defendernos (correr o luchar). Por aplicación del principio de prudencia algunos directivos tienden a ser más conservadores de lo habitual (el pensamiento de voy a mantener lo que hay durante todo el tiempo que pueda, sin correr riesgos)

Soluciones para entornos de cambio digital acelerado

Algunas soluciones

  • Heurística. Tenemos todo lo necesario para gestionar problemas y proveernos de soluciones. Así ha sido el ser humano desde el comienzo de nuestra historia. La definición de metodología heurística sería “capacidad de crear o inventar algo, con la finalidad de proporcionar estrategias para la resolución de un problema
  • Formación. El aprendizaje nos ayuda a entender y controlar mejor nuestro entorno. Nos da una ventaja competitiva que otros no tienen y genera autoconfianza. Es una pieza clave en el desarrollo de directivos y/o técnicos que han de afrontar un entorno de rápido cambio digital.
  • Gestión de equipos. Nadie tiene la capacidad de ver y hacer todo, pero si a través del equipo. Tener un equipo de alto rendimiento, en el cual se puede confiar es importante. Si tu no tienes la respuesta búscala en tu equipo.
  • Control emocional. Hemos de saber distinguir entre nuestros deseos y la realidad, hemos de ser capaces de empatizar y sobre todo entender nuestras propias emociones, para así evitar cosas como el síndrome del impostor. Una de las peores consecuencias de los entornos de alta incertidumbre es su capacidad para destruir nuestra autoconfianza y minar nuestra capacidad de tomar decisiones.
  • Previsión y visión. Saber a dónde vamos y prever cómo vamos a llegar ahí es clave. Ya lo decía Séneca “No hay viento favorable para el barco que no sabe adónde va“. No tener un objetivo implica ir dando bandazos y probablemente esa es la peor forma de avanzar con firmeza. También si no tenemos un plan para alcanzar el objetivo, veremos que los problemas nos desvían e interrumpen continuamente.

Tipos de problemas

Respecto a la tipología de problemas que nos encontramos en nuestro camino existen básicamente dos tipos:

  • Problemas estructurados.
  • Problemas no estructurados.

Los primeros son problemas que aplicando una serie de pasos podemos resolver. Digamos que es como preparar una receta de cocina: vamos aportando ingredientes y gestionando tiempos y al final, si lo hemos hecho correctamente, tenemos el resultado deseado. Sin embargo los problemas no estructurados son los más complejos ya que se definen como aquellos en los que:

  • No sabes cuál es el problema y por tanto no conoces la solución a aplicar.
  • No hay instrucciones específicas o “recetas de antes”.
  • Hay diferentes soluciones, que implican diferentes grados de esfuerzo y todas ellas conllevan un alto grado de incertidumbre.

No es el propósito de este artículo si no señalar estos entornos de incertidumbre y reflejar las inquietudes de algunos profesionales sobre estos tiempos de cambio. Pero me gustaría señalar que para la gestión de problemas no estructurados y en definitiva para resolver situaciones complejas la mejor receta es el tener una metodología sistematizada y estructurada que nos permita detectar errores y avances y que así nos permita replicar buenas práctica y mejorar todo aquello que no nos dé resultados.

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