Transformación Digital en la Sanidad Pública

Por Editor En Transformación Digital septiembre 29, 2016

Transformación Digital en la Sanidad Pública

Os cuento lo que me sucedió la semana pasada en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza (un buen hospital, por cierto). Es un ejemplo perfecto de la necesidad que hay de emprender una Transformación Digital en la Sanidad Pública y el resto de administraciones.

Mi madre tenía que recibir por correo una citación para que le realizaran unas pruebas de imagen antes de ir a una consulta que tiene el día 5 de octubre. Como la esperada carta no llegaba, llamó al hospital y le dijeron que su cita para realizar la prueba había sido el día anterior y ella no había aparecido (claro, no lo sabía). Así que contactamos con el médico que la tiene que visitar el día 5 y que había emitido el volante para realizar la prueba. Allí nos comentaron que el error no era de ellos y que no podían emitir un nuevo volante porque estaban saturados.

Entonces nos remitieron al departamento de citaciones. Me dirigí allí, ya presencialmente, a encontrar una solución. Los empleados que me atendieron fueron muy amables, pero me dijeron que no podían citarme sin un volante físico (a partir de ahora el ‘volante imprescindible’) en papel, aunque la citación ya estuviera disponible en su intranet. – «No puedo entregarlo de nuevo. Ustedes dijeron que llegaría la notificación junto con ‘el imprescindible’ por correo y la carta aún no ha llegado», les explico . Tras insistir, la única solución que me ofrecieron fue la de acudir al doctor de mi madre.

Un peregrinaje por un volante

Así que allá fui. Sólo necesitaba que volvieran a emitir el volante (ejecutar tal tarea cuesta 30 segundos, por cierto). En la consulta solicitante de la prueba la respuesta fue la siguiente: «No podemos emitir de nuevo una solicitud de algo que ya está solicitado, pero no ejecutado. Estamos saturados y no podemos solucionar los problemas que causan los errores de otros». Tomo aire y sonrío: – «¿Puedes decirme quien puede ayudarme? Debe haber alguna manera de resolver este lío», les pregunto. Me recomendaron que acudiera a atención al paciente.

En ese momento lo único que esperaba era no estar siendo enviada de un sitio a otro como una pelota de ping-pong. – «Hola, buenos días. Vengo a ver si tú puedes ayudarme. Te explico…», y le conté a una chica encantadora mi periplo tras el ‘volante imprescindible’ que se perdió. – «No te preocupes, vamos a ver cómo se resuelve esto», me dijo. La chica pasó entonces al servicio de radiología y les comentó el caso. Desde allí miraron de nuevo a través de su intranet el historial de mi madre y vieron que, en efecto, el volante se había emitido junto a la citación por correo… el único problema era que dicho correo nunca había llegado y la paciente no pudo asistir a la prueba (dinero y tiempo de todos desaprovechado). Además, me dijeron que esto les estaba sucediendo en muchos casos: las citaciones se pierden por correo…

Papeles perdidos en la época digital

No sé cuál será el punto débil de la cadena. La verdad es que siendo tan largo el recorrido que debe hacer el ‘volante imprescindible’ me extraña que nadie se plantee modificar el sistema, optimizarlo. Como no podemos ir a revisar las sacas del señor cartero, tenemos que encontrar otra solución. La situación se resume en esto: queda reflejado que se solicitó la prueba, quien y cuando. También que se reservó la cita y fecha. También que se envió al correo. Todo está claramente reflejado en la intranet: pero nadie puede hacer nada sin el papel físico, que no aporta ningún dato. Es increíble que, en tiempos de la Transformación Digital en la Sanidad Pública, malgastemos recursos porque estamos anclados a la presencia de un papel.

La solución para todo este enredo no dejó de ser menos sorprendente: la fantástica chica que me atendió en atención al paciente convenció (si, convenció) a la enfermera del doctor que solicitaba la prueba que emitiera un nuevo volante, con la condición de que ella lo iría a recoger a la consulta personalmente.

Esta misma chica se fue con el volante en sus manos al servicio de radiología para que le diesen cita, la adjuntó al ‘volante imprescindible’ y lo llevó a su despacho, desde donde me telefoneó para que lo pasase a buscar yo y así evitar que se extraviara de nuevo. Hay que decir que su buen hacer profesional y su involucración personal resolvieron la situación y mi madre ya tiene su cita antes de la consulta del día 5 pero, ¿cuánto nos ha costado que se extravíe un volante? ¿Cuántos casos similares se dan cada día?

La aplicación de tecnologías en la gestión hospitalaria está evolucionando positivamente en muchos aspectos, pero estoy segura de que puede haber un cambio a mejor, una modificación de este sistema de comunicación de datos, que nos facilite las gestiones y optimice el uso correcto de los servicios de nuestros hospitales. En tiempos de cambio, cuando más evidente es el imperativo de emprender una Transformación Digital en la Sanidad Pública, resulta sorprendente la capacidad que le otorgamos a un papel para detener un proceso.

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